Finalmente no se llevará a cabo la mezquita que pretendía instalar la Asociación Cultural La Maurinaen la calle Sant Marc de Terrassa. La intención de instaurar un centro de culto musulmán en el cercano barrio de Ca n'Aurell ha levantado polémica con algunos vecinos de la zona, que ha terminado con la decisión de los promotores de abandonar el proyecto.
El portavoz de la Asociación, Abdellah El Mrini, asegura que lo único que quieren es practicar el Islam, que precisamente significa paz, y que como no quieren conflictos con los vecinos optan por dejarlo estar.
La Asociación Cultural la Maurina inició los contactos con la Asociación de Vecinos de Ca n'Aurell, los vecinos se movilizaron en contra y recogieron más de 2.000 firmas. La entidad vecinal ha hecho de ''intermediario'', declara su presidente, Antoni Falgar, que explica que ''la gente se ha revolucionado porque es un barrio con poca inmigración y los vecinos creen que les molestará''. De hecho, se han llevado a cabo reuniones entre las partes implicadas y el Ayuntamiento para intentar acercar posturas.
Los promotores ya habían efectuado la paga y señal del alquiler de la nave, la fianza de dos meses y tenían un contracto por cuatro años del local, que podía albergar hasta 60 personas. El Mrini explica que en Terrassa sólo hay una mezquita, que se queda pequeña para los cerca de 20.000 musulmanes que viven en la ciudad. Ahora intentarán buscar otro local en el que rezar. ''Somos ciudadanos y tenemos el mismo derecho a practicar nuestra religión'', recuerda.
Nueva mezquita
A pesar de haber renunciado al local de Ca n'Aurell, el Mrini ve necesario otro centro de culto en la ciudad y mantiene su intención de buscar un emplazamiento para rezar. En este segundo intento volverán a contar con el Ayuntamiento, los vecinos y las entidades para explicarles en qué consiste la práctica de su religión y lograr poder ejercer sus convicciones sin impedimentos.
El dirigent identitari va assistir la passada setmana a una “tensa i multitudinària” assemblea de veïns que va congregar a més de dues-centes persones en la qual es repetien els crits de “No volem mesquita”. Altres veïns havien advertit anteriorment que bloquejarien l'accés als paletes al centre amb l'objectiu d'impedir l’execució de les obres, i que tallarien la circulació de vehicles en avingudes amb alta densitat de vehicles.